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La más antigua agrupación social otavaleña se creó el 10 de agosto de 1909 con 26 socios, al año siguiente inició un plan educativo con clases nocturnas, cursos especiales y conferencias. En 1918 consiguieron del municipio, previa autorización del Concejo de Estado, la donación de un terreno avaluado en 4.000 sucres, para levantar en él la casa institucional. El primero de mayo de 1919 se colocó la primera piedra del edificio.
Iniciativa de la Sociedad Artistica fue el exigir al cabildo la asignación de fondos para fundar una escuela nocturna, lo que lamentablemente no llegó a plasmarse. La casa fué construyéndose con la ayuda de 2.000 sucres entregados por la Cámara del Senado, veladas literarias y mingas semanales. Con madera regalada en las fincas vecinas consiguieron terminar una media-agua con dos cuartos y un corredor que servían para sesionar y vivienda del portero, así mismo se construyó un horno de ladrillos fabricados con barro del mismo terreno para las paredes del edificio.
El primer tramo de la casa estuvo terminado en 1925 con la madera para la cubierta obsequiada por don Aquiles Jarrín; más adelante, en 1942 los directivos apresuraron la terminación del local para ofrecerlo al Ministerio de Educación para que se instalara una escuela de artes, oficios e industrias para varones y mujeres.
La Sociedad tuvo su propia banda de música integrada por 21 socios en 1918, quienes tenían obligación de asistir a ensayos y pagar 20 sucres cuando abandonaban el puesto. El presidente Isidro Ayora aportó para el instrumental, y para el edificio con 3.000 sucres. En 1936 la banda lucia vistosos uniformes en los que se invirtieron 250 sucres. En los años siguientes el municipio contrataba la banda para las dos retretas de los domingos así como a la banda "Popular" para los días jueves. Cuando el municipio organizó su propia banda adquirió el instrumental de la Artística y contrató a gran parte de los integrantes.
Dirigentes y directivas continuaron terminando poco a poco el edificio, comprando muebles y adecuando salas, construyo un mausoleo en el cementerio para los socios; y puso en servicio de la ciudad la sala de velaciones. Muchos han sido sus dirigentes, muchos los socios que han colaborado en la obra común tan prospera de que ahora goza este hogar de obreros, profesionales y artesanos.
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