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La totora debe ser cortada con machete y hoz, trabajo al que en San Pablo se dedican los varones, no así en la laguna de Yahuarcocha en que esta faena la realizan solo mujeres, como también su artesanía.
Para la elaboración de los productos tradicionalmente se remoja la totora desde el día anterior para que el sol no reseque el material y lo endurezca.
Se emplea la totora en la construcción de caballetes o balsas, llamados potrillos en Yaguarcocha; están armados con dos o tres guangos de totora, cortada verde y unidos con cabuya, soga o alambre, llamados huascas. El largo de un caballete o potrillo no excede de dos metros, aunque es mejor mientras más larga sea la totora.
El tripulante, uno solo, va sentado sobre la parte de la popa del potrillo, con las piernas recogidas para no mojarse, o de pie sobre él, tanto hombres como mujeres salen a pescar en estas sencillas embarcaciones ...los suelen dejar en resguardo muy adentro de la laguna para que no los roben o destruyan los muchachos.
Desde tiempos inmemorables los caballetes sirven a los indígenas para pescar, buscar huevos de patos en totorales más profundos o cortar la totora lejana de la orilla.
Para la comercialización de los productos logrados de la totora, los indios de la laguna de San Pablo llevan sus cargas de esteras a Tulcán, Guayaquil, Machala, Huaquillas, y por el norte a Pasto, Medellín, Cali, Cúcuta en la frontera venezolana.
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