|
Las Fajas son los únicos tejidos que llevan motivos decorativos, propios de cada comunidad de tejedores, aunque se advierte que la representación de aves, animales, figuras humanas y motivos geométricos, de profundo contenido simbólico, son reemplazados por objetos que constituyen los nuevos valores que inspiran a los actuales tejedores: vehículos, radios, aparatos de televisión, etc.
Se teje fajas en casi todas las comunidades indígenas de Imbabura y a este oficio se dedican, de manera preferente, los adultos, los ancianos y las personas físicamente incapacitadas para otras labores. En Imbabura, el tejido es actividad exclusivamente masculina, aunque en el caso de las fajas, por el poco esfuerzo físico que exige, es posible encontrar mujeres que tejen.
El proceso de trabajo comienza con la compra de la materia prima: hilos blancos de algodón para la urdimbre y la trama del tejido de base; hilos de orlon, de colores vivos, para los motivos decorativos. Estos materiales, que se los adquiere en la feria de los sábados en Otavalo, son vendidos por personas especializadas en la comercialización de sobrantes de las fabricas textiles y en el reciclado de retazos de la confección de suéteres, que deshilados sirven para el tejido de las fajas. De esta manera se logra mantener en términos bajos los costos de la materia prima, pues si fuese adquirida de otra forma los tejedores tendrían que disminuir mas todavía las bajísimas utilidades que obtienen por su labor.
Hasta unos años atrás el tejido de las fajas se hacia con hilos de algodón y de lana. En ese caso, el artesano tenia los hilos de lana de acuerdo a la preferencia de la persona que encomendaba el trabajo. Ahora, que se teje con hilos de orlón, que ya vienen teñidos de las fabricas, el uso de colores esta limitado a lo que es posible conseguir en los sitios de venta, aunque se mantiene la preferencia de las mujeres indígenas por los siguientes: azul, morado, verde, rojo, anaranjado, fucsia, etc.
La decoración mas tradicional parece ser la de motivos geométricos que van a lo largo de todo el tejido. En el caso de estas fajas, es admirable el sentido del artesano para colocar una cantidad de inguiles, que corresponden a los diferentes ligamentos; llama la atención la manera de irlos levantando en cierto orden, sin equivocación posible, para lograr el diseño mentalmente concebido. Cualquier equivocación en esta fase del trabajo provocaría una imperfección totalmente visible en el aspecto de la faja.
El que los artesanos tejedores de fajas consigan motivos geométricos de perfecta simetría, sin nociones teóricas de diseño, solo se explica por la posibilidad de un largo período de experimentación, que con seguridad fue trasmitiéndose de una generación a otra dentro de las comunidades.
Los niños comienzan el aprendizaje del tejido de las fajas con la confección de "cintas", que usan las mujeres indígenas para envolver su cabello como si estuviera trenzado. Las cintas no llevan motivos decorativos, sino listas de color que van a lo largo de la urdimbre. Cuando de las cintas se pasa al tejido de las fajas, necesariamente hay que contar con una que sirve de muestra, pues de allí se copian las figuras. Con algún tiempo de practica, los motivos se. graban en la mente del tejedor y puede repetirlos sin tener el muestrario a la mano. Es en esta etapa cuando se puede hacer innovaciones y cambios en los diseños tradicionales, o imaginar nuevos motivos que respondan a la exigencia de sus clientes o a las tendencias de lo que podríamos llamar "la moda".
El tiempo para hacer una faja va de tres a diez horas, lo que depende de varios factores: la habilidad o practica del tejedor, la mayor o menor complicación de los diseños y el empeño que pone en hacer mejor su trabajo.
A fin de semana, se reúne la producción familiar y la de los vecinos o parientes para llevarlas a vender en la feria de tejidos en Otavalo. La comercialización es hecha por mujeres -las esposas o hijas de los tejedores- en un lugar de la plaza donde se agrupan para ofrecerlas a las personas que las adquieren para su uso o a comerciantes que las llevan a vender en otras provincias de la sierra ecuatoriana.
La faja o chumbi (en quichua), forma parte de la indumentaria indígena femenina. El anaco, tela rectangular que se lleva a manera de falda, es sostenida por la mama chumbi (faja madre) y por la guagua chumbi (faja niña). La mama chumbi es ancha, de color rojo con orillos verdes, tejida con urdimbre de orlon y trama de cabuya, no tiene motivos decorativos, se teje en telar de cintura en pocas comunidades indígenas de Imbabura. La guagua chumbi, sus medidas son: de 2.70 a 3.30 m. de largo y entre 3.5 y 5.0 cm. de ancho.
Entre todos los artesanos textiles de Imbabura, los tejedores de fajas son los de menores recursos económicos; en general, combinan esta actividad con su trabajo de agricultura en sus propias parcelas, con lo que estrechamente logran los recursos para sobrevivir.
Los niños comienzan el aprendizaje entre los 8 y 10 años de edad y, ocasionalmente, se observa a ancianos de 70 o mas años dedicados a tejer las fajas. La actividad se da en el seno de la familia, por tanto, en ella participan todos sus miembros y no hay necesidad de contratar personal a los cuales haya que pagarun salario.
Mientras que en algunas comunidades de tejedores se conservan los antiguos motivos decorativos, trasmitidos de padres a hijos por muchas generaciones, en otros lugares se utiliza palabras tomadas de alguna publicación para adornar las fajas. Actualmente se puede ver nombres de ciudades, marcas de productos industriales, nombres de políticos o frases incoherentes utilizados como diseños, en tanto que originalmente, cuando las fajas se hacían por encomienda, lo usual era "escribir" el nombre de la dueña de la prenda, al final del tejido.
Todo hace ver que por la función que tienen las fajas en la indumentaria indígena femenina, este tejido tendría vigencia por mucho tiempo todavía. Es notorio, en cambio, que los motivos decorativos que forman parte del conocimiento y la experimentación de los tejedores, poco a poco ha ido cambiando en los últimos años.
|