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MATERIAS PRIMAS Y HERRAMIENTAS
La capellada o manta (pieza de la alpargata que cubre los dedos y una parte del empeine) se teje con hilo de algodón crudo o blanqueado. Este material se compra en la feria de los sábados en Otavalo. Ahora es común adquirir hilos más baratos, generalmente de algodón en mezcla con fibras de origen químico, como poliéster, que constituyen sobrantes de los procesos industriales. Las taloneras (cintas angostas que van en la parte posterior de las alpargatas, tienen como función sujetarlas al talón) también se tejen con los hilos mencionados.
La suela o plantilla de la alpargata se elabora con una cuerda larga, hecha con fibras de cabuya, que se cultiva en toda la provincia de Imbabura. La cabuya se compra en Otavalo, aunque también se la puede adquirir en pequeñas cantidades en los sitios donde se manufactura las alpargatas. En este caso, la fibra es procesada (despulpada y blanqueada al sol) por el propio artesano.
Las herramientas utilizadas por los tejedores de mantas y taloneras son: un huso para retorcer los hilos, hecho con caña de sigse; una horma de madera, de forma tronco cónica, recubierta de cuero, lo que se hace para impedir que resbalen los hilos de la urdimbre; una aguja de acero.
El artesano que hace las plantillas emplea las siguientes herramientas: una almarada (especie de punzón) y una larga aguja de acero, mandados a confeccionar expresamente para esas funciones. El sitio de trabajo del alpargatero es una mesa, formada por una losa de piedra, junto a la cual se encuentra fija una estaca de madera, que juntamente con un pedazo de tubo metálico o de madera dura, llamado chivo, sirven para ayudar a apretar las costuras en el instante de coser la plantilla.
El alpargatero se ayuda, también con una piedra pequeña, muy lisa, llamada –simplemente – piedra de golpear, y con un cuchillo para cortar los hilos de cabuya.
La mujer del alpargatero es quien "arma" las alpargatas, al coser las capelladas y taloneras en la suela, valiéndose de una lezna y de una aguja de arria.
Quienes hacen alpargatas con plantilla de caucho, cortan ese material con cuchillos y se ayudan con moldes previamente confeccionados. Los contornos de la plantilla se pulen con un esmeril adaptado a un motor eléctrico. Las capelladas y taloneras se pegan a la suela con cemento de contacto.
Para las alpargatas con plantilla de cabuya, utilizan las capelladas y taloneras tejidas con hilo de color crudo. Estas alpargatas se destinan, generalmente, a campesinos mestizos, que las prefieren a las que se hacen con suela de caucho, que son utilizadas por los indígenas de Imbabura.
La descripción que acabamos de hacer corresponde a la confección de alpargatas para hombre. Las de mujer llevan capelladas de paño o terciopelo, que se cortan con la ayuda de un molde y se unen a un forro blanco, de tela de algodón, con puntadas en forma de rombos, que se dan con la máquina de coser. Las taloneras son iguales que las de los hombres o pueden ser hechas con delgadas tiras de cuero, con ojales, para asegurar la alpargata al pie, por medio de un cordón.
En el caso de estas alpargatas, las partes -también se pegan a una suela de caucho, con cemento de contacto. Como en el caso ya mencionado, también se pega sobre la suela una plantilla de cuero. Anteriormente las alpargatas de mujer se hacían con suela de cabuya.
Es evidente que ha disminuido el número de personas que se dedican a la manufactura de alpargatas en la provincia de Imbabura. La causa más importante es el cambio en la indumentaria indígena, pues los jóvenes, cada vez en mayor número, prefieren el uso de zapatos, mientras los campesinos mestizos, especialmente los que trabajan en agricultura en zonas húmedas y montañosas, calzan botas de caucho.
Una novedad en el mercado de Otavalo es la venta de alpargatas con capelladas de colores, tejidas en telares mecánicos, imitando tejidos artesanales, para uso de los turistas extranjeros.
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